“[Carta a mi madre antes de suicidarme]
Hoy ha llegado mi día, el día que tanto ha esperado la sociedad. He decidido dejar la vida e irme con la muerte. Madre, quiero pedirte disculpas. Pero ya no aguanto, la sociedad no hace mas que criticarme, colocarme etiquetas, hundirme y bajarme aun mas la autoestima. No te preocupes por mi, estaré mejor allí arriba o abajo o a donde m*erda vaya. Quiero decirte que lo siento, de verdad, no quiero irme y dejarte sola pero no aguanto mas, estoy agobiada de tanta porquería. Tu no tienes la culpa de nada, ellos la tienen, la sociedad. Donde sea que vaya, prometo que vendré a visitarte y seguiré siempre viva en tu corazón. Adiós madre, te amo y siempre te cuidare a ti y a mi hermano.
[Suicidio narrado]
Ya me he despedido de la vida. Fue muy cruel mientras duro, pero la muerte me esta esperando, y no quiero tardar. Estoy sola en casa, mi madre no encuentra aquí, en mis manos sostengo una navaja, una filosa y brillante navaja. Le doy un ultimo vistazo a la vida y le doy la mano tranquilamente a la muerte. Poso la navaja sobre mis venas, comienzo a sentir como se destruyen cada una de ella, la sangre comienza a brotar a cantaros, ya puedo sentir esa sensación que necesitaba sentir hace tiempo. Mi vista se nubla, la respiración se me corta poco a poco, todo me da vueltas, puedo ver algo rondando a mi alrededor murmurando “Ha llegado tu hora, vamonos”. No se donde estoy, pero puedo escuchar a médicos reanimarme y a mi madre llorar. No saben que ya es tarde, ya he muerto, lo siento madre. Siempre te amare…”