Ella era mi amiga, aquella que aparentaba ser algo, pero con el tiempo me di cuenta que era APARIENCIA BUENA la que yo tenía con ella, cuando en realidad ella no era más ni nada menos que una egoísta. Se juntaban de a grupos para hacerme daño, para perjudicarme, para hacerme sufrir.
Cuando en ese mismo momento dije BASTA, conmigo NO MÁS, no más LLANTOS, no más LAGRIMAS. Decidí conocer profundamente a la persona que HOY REALMENTE LLAMO AMIGA, y ellas si que valen la pena.