Donde hay pobreza, las mujeres son las más afectadas. Donde existe algún tipo de prejuicio, las más discriminadas. Nacer de s*xo femenino reduce las posibilidades para el desarrollo personal, el disfrute de las libertades, las responsabilidades y los privilegios existentes. La precaria situación económica de la mujer es uno de los aspectos que caracterizan un orden socioeconómico injusto que también impone y perpetua valores tales como la superioridad de una raza sobre otra, de una potencia hegemónica sobre países periféricos y del capital sobre el trabajo. Seguimos sin entender que la falta de participación plena de la mujer en cualquier actividad humana representa la subutilización de un 50 por ciento de la población y una pérdida inapreciable para la sociedad en su conjunto.