Había una vez un hombre sentado en un muelle viendo los barcos pasar, con su mejor amigo. Su amigo comienza a hablarle diciendo que él es muy frío y distante. Entonces el primer hombre dice:
—Si estuviéramos en un barco, este se hunde y solo hay un salvavidas, con gusto se lo doy y se salva. Yo moriría por usted. Pero no vivo por usted.