—¿Eres un ángel?
—No ¿por qué?
—Bueno, mi mamá me dijo que los que tienen las muñecas marcadas son ángeles.
—Yo no soy un ángel.
—Claro que lo eres. Mamá dijo que sólo los ángeles se hieren a sí mismos porque no les gusta la vida en la tierra. Este mundo les está destruyendo, así que ellos intentan volver a su hogar en el cielo. Ellos son muy sensibles al dolor de los demás y al suyo propio.
—¿Sabes? Tu mamá es muy sabia.
—Gracias, ella también es un ángel, pero ya ha vuelto a casa.