¡Hola, mi amor!
Por la hora que te llamo,
no sé qué o como decirte,
para saludarte,
si buenas noches,
o buen día,
sólo se, que todavía está ella,
la que sabe cuánto te quiero.
Si, no me digas nada,
se la hora que es,
y sé que estamos,
a cuarenta y cinco minutos,
de distancia,
pero quiero instigarte,
a que nos reunamos,
a mitad de camino,
para ver el dorado amanecer,
advertir como cierra los ojos,
la última luciérnaga en el cielo,
y como el sol,
persuade a la luna para que,
entre esas pequeñas nubes amanecidas,
se deje besar.
¿Te parece mi amor?
Y lo más significativo,
Proponerte a que apreciemos…
besarnos… sin abrazarnos.
Si aceptas… levántate ya,
Te peinas y pintas luego…
Me levanto y parto ya…
Hermoso…
No podría ser otro lugar,
¡Oye! No digas nada,
si ya se… que me quieres,
yo igual que tú…
Sólo una cosa más mi amor,
y al silencio, sentados juntos…
que bella estás…