Ayer fuiste la razón de mi alegría. Hoy eres la razón de mi tristeza. Pero ya sea para bien o para mal, no dejas de ser la inspiración mas bella por la escribo cada palabra que brota con sumisa humildad, con total inocencia de los mas profundo de mi ser. Ayer fuiste la razón de mi alegría, porque pude contemplar con mis ojos, tu hermosa y pude sentir tu ternura de mujer entre mis brazos. Hoy eres la razón de mi tristeza, porque no quisiera verte partir de mi lado ni un solo instante y dejar de sentir tu calor de mujer y ese rico aroma que destila tu suave piel... Por eso materializo estas palabras para tratar de hacerte ver, que tanto física como espiritualmente, Tú, me estas haciendo feliz desde aquel momento que decidí abrir las puertas de mi corazón para que Tú entraras en el.
En otras palabras, Tú eres la razón de mi felicidad en todo a cada instante porque siempre estas en mi, aunque no lo estés físicamente.. Y que no puedo evitar estar triste, cada ves que estas lejos de mi, porque quisiera no poder separarme de tu lado ni un instante¡!