Mi amor.
Aún sin conocerte, te vi muchas veces en mis sueños. Eres tan y como te imaginaba, tan hermosa por dentro como por fuera, pues toda tu belleza exterior se refleja siempre en las acciones que haces. La forma en la que me consuelas cuando tengo un problema y me ayudas a resolverlo, la manera en la que solo tú sabes calmarme con una sonrisa y como haces que mis sentidos se despierten por completo, cuando me tomas de la mano.
El día que llegaste a mi vida, supe que había tenido suerte, porque incluso antes de tratar contigo me di cuenta de que eras una persona muy especial y que ocuparías un lugar muy importante dentro de mi corazón.
Muchas veces deseé poder encontrar a alguien que como tú, me hiciera sentir tan bien con solo mirarle a los ojos. Hoy sé que eres la persona perfecta para mí, porque me encanta todo lo que veo en cuanto te acercas a mí y no hay nada que me guste más, que escuchar mi nombre salir de tus labios y el roce de tu pelo contra mi mejilla, cuando nuestros rostros se encuentran entre sí.
No quisiera cambiar por nada en la tierra, los momentos que hemos compartido y las palabras de amor que hemos intercambiado. Ya eres una parte vital de mi corazón, te has convertido en lo más valioso con lo que cuento ahora.
Quisiera guardarte dentro de una cajita de cristal y que nada pudiera dañarte, porque a veces me pareces la criatura más frágil del mundo, a pesar de que estoy consciente de la fortaleza que guardas en tu interior.
Te pido que nunca dudes acerca de los sentimientos que tengo por ti, porque para mí han quedado muy claros. Te amo más de lo que me imagine que podría ser capaz.