-No eres nada amable -repuso el hada, sin irritarse-; ¡está bien! ya que eres tan poco atenta, te otorgo el don de que a cada palabra que pronuncies, te salga de la boca una serpiente o un sapo.
La madre no hizo más que divisarla y le gritó:
-¡Y bien, hija mÃa?
-¡Y bien, madre mÃa! -respondió la malvada, echando dos vÃboras y dos sapos.
jajajajajajajajjajajajajaja carajo