1) No. No estoy mirandote ni provocandote. No pongo los labios así, los tengo así. No me corrí la remera, se me cayó un costado y sí, eso es la tira de un corpiño y no, no es para llamar tu atención.
2) Tapate nena. Cubrite. No salgas así. No te pongas una remera muy ''provocativa''. No fijes la mirada en un hombre. No te pongas esa pollera, está muy arriba y es muy corta. Se te ve la panza.
3) ''Si salis asi te va a pasar algo'', ''Despues no te quejes'', ''Despues no quieren que les miren el orto''.
4) No volver de noche. No usar minifalda. No usar remera escotada. No maquillarse mucho. No mostrar tanto las piernas. No vestirse muy como tr*la. No mostrar la panza.
5) Voy por la calle y escucho tus guarangadas. Camino por la calle esquivando tu mirada, y atrás mío ya están tus ojos perversos clavados en mi espalda. Salgo a la calle y me banco tus gritos, bocinazos y gritos desde el auto. Salgo a bailar y tengo que estar atenta a que no quieras manotearme el orto, sin saber si voy a volver sana o si no voy a volver directamente.
Salgo de estudiar y ni un uniforme, ni la ropa que más me tapa evitan tus palabras necesitadas, expectantes a satisfacer el más profundo hambre perverso, por denotar tu machismo incontrolable y asqueroso.
Estaciono el auto después de más de tres maniobras y me banco tus puteadas.
Se para el auto en la mitad de la calle y me banco tus comentarios horribles.
Soy mujer. Vivo, como, duermo, me baño, salto, bailo, actúo, pinto, canto, cocino, me divierto, ejercito, salgo, camino, corro, me río, lloro, me enojo, grito. VIVO.
La cana acalla llantos y tapa los golpes. Al hombre se le escapa una risa después de gritarte en la calle. Se cagan de risa en grupo si el c*lo que tenes les llama la atención. ''El hombre'' no mide. No respeta. No piensa. No cualquier hombre, no todos los hombres, ''el hombre'' encierra a todos esos que se esconden con la cara más normal, y la actitud más simpática, el hombre perverso, enfermo se esconde y se pierde entre todos nosotros.
Estoy cansada de escuchar que progresamos como sociedad, porque todo lo anteriormente mencionado no me pasó sólo a mí, le pasó a cada mujer que camina por la calle. El abuso verbal y físico, la violencia verbal y física se apropia de tantos canallas incontables. Entonces, no me hables de progreso.
Yo no lucho contra una institución, un grupo o un partido. Lucho por el respeto que cada mujer merece. Por cada golpe que NO debería haberse concretado. Por cada insulto denigrante. Porque cada hombre (el pendejo de 12, el de 18, el pibe de 20, de 27, el tipo de 30, de 38, el padre de 40, 46, el viejo de m*erda de 60, 65) se trague sus palabras. Lucho porque soy mujer, y cada mujer tiene la virtud de ser luchadora y fuerte. Protesto contra el sorete que abusa de una mina. Protesto contra el forro que te grita descaradamente en la calle.