Hombre histérico: dígase del hombre que por momentos es el enamorado de la vida y de VOS, pero que dos horas después se convierte en un iceberg más grande que el que chocó con el Titanic. Dice pero no hace. Hace, pero se retrae. Ha devenido en un ser sin decisión suficiente para sostener lo que provoca o alimenta. No suelta, pero tampoco sostiene. El que hasta ayer moría por verte, hoy mira para otro lado.