Cuándo estas deprimido, todo es por el agua.
Si. sé que suena algo raro... pero solo trata de escucharme ahora.
Imagínate que eres un barquito de papel, y estas en el fregadero flotando, algunas gotas caen del grifo, pero no pasa nada porque el agua sigue fluyendo.
Un día, por algún motivo, el tapón cae y se desliza por las paredes metálicas hasta llegar al sumidero y como por arte de magia todo deja de parecer lo mismo.
Al principio parece que no es para tanto.
Es casi imperceptible ver que el agua se está acumulando.
Tu flotas y flotas, y ni te preocupas por lo que te espera.
Hasta que un día... el agua cae poco a poco, termina por absorberse en tus pliegues de papel.
Y cuando te das cuenta... es demasiado tarde.
No puedes navegar hasta la orilla y te hundes.
Desesperadamente, intentas quitar el tapón para que el agua vuelva a bajar.
Pero lo cierto, es que tu propio barquito se queda taponando el sumidero.
Y hay está el problema.
Cuándo estás deprimido, estás en ese punto.
El sumidero es el tiempo.
Tú eres el barquito.
Y el agua son todos tus problemas.
Te interpones entre todos tus problemas y la solución.
Y aunque quieras salir, no puedes.
Por que lo cierto es que la presión del agua sobre ti, es demasiada.
Y se te hace... imposible de imaginar que estas en un submarino o algo así... y dejar que todo pase.
Es un momento desesperado, puedes tratar de llamar a alguien y te saque de ahí por la fuerza, pero tus pliegues están demasiados mojados.
Si intentaran sacarte de ahí por la fuerza, te deshacerías.
Acabarías echo trizas de papel, y ya no volverías a ser un barquito nunca más.
Cuando estás deprimido, miras la superficie desde lo más profundo de tu alma... y desgraciadamente... No ves nada.
Cualquier solución en este sumidero, es mala.
Cuando estás deprimido....