«La batalla espiritual está llegando a Occidente y los enemigos son el progresismo o el marxismo, que se combina con el islamismo para perseguir lo que llamamos el estilo de vida americano u occidental. Ese estilo de vida es muy simple: Quiero poder casarme, comprar una casa, tener hijos, permitirles montar en bicicleta hasta que se ponga el sol, enviarlos a una buena escuela, tener un vecindario con baja delincuencia. No que a mi hijo le enseñen contenidos basura de lesbianas, gays y transgénero en su escuela; y al mismo tiempo, no tener que escuchar la llamada musulmana a la oración cinco veces al día. Y estas dos amenazas están uniendo fuerzas para perseguirnos», afirmó en una conferencia que él mismo reposteó en X un día antes de su asesinato.