Quizás fuiste por la vida con el corazón abierto, para dar y recibir amor, Pero en cambio te lo destrozaron una y otra ves, mientras en silencio tu zufrias en brutal agonia sin descanzo, sentias que el silencio era ensordecedor y te deprimia saber lo solo que realmente estabas. Hasta que un dÃa te encontraste contigo, te valoraste, y tu conciencia empezo a rayar entre la dignidad y el orgullo, solo para darte cuenta que los sentimientos son para los debiles, descubriste que lo que tanto buscabas en otras personas, siempre estuvo dentro de ti. Y te diste permiso para ser realmente feliz.