En ésta etapa de mi vida ya elijo a las personas con quién paso mi tiempo y lo que quiero de ellas, disfruto la paz, las palabras de aliento, las risas, la lealtad, las anécdotas cortas, la complicidad; lo que menos quiero son reproches, reclamos, quejas, caras largas y amarguras, ya no tengo paciencia, ni tiempo, ni edad.