Pensé no hacerlo pero la extraño, extraño sus besos, sus caricias y la forma en la que sus dedos se entrelazaban con los míos, sus manos blancas son tan delicadas que al momento de poner una rosa sobre ella resalta perfectamente, sus ojos cafés, sus enormes ojos cafés que se veían perfectos con sus grandes pestañas cuando me miraba, extraño ser parte de ella.
Como quisiera volver a tenerla y hacer que me perdonara tantas tonterías que hice sin pensar, ambos teníamos el mito de “si tú saltas, yo salto” pero a mi la inestabilidad me hizo saltar y me di cuenta que ella le tenía miedo a los precipicios, caí y la miraba desde abajo, veía sus lágrimas, su dolor, su tristeza pero ella no pudo ver que yo estaba peor, lloraba como un pequeño niño al haber perdido su juguete, le rompí el corazón y yo me rompí a mi mismo al perderla, solo quiero hacerle saber si algún día llega a leer este texto es que ella , se llevó mi corazón, mi ganas de enamorarme porque no quiero enamorarme de nadie más excepto de ella, se llevó toda mi alma, se llevó gran parte de mi con su partida.
Quisiera decirle que la amo pero ya no está, se ha ido y se ha encargado de borrarme de su vida… pero yo no quiero hacerlo de la mía, mi corazón le lleva la contraria a la razón y cada vez que la recuerdo es como volver a poner el cuchillo en la herida. Que alguien le diga que me duele, que la amo y que la extraño, me dejo incompleto con su partida y ahora tengo que completarme con sus recuerdos y ver como amara a alguien más.