Dime lo que intentas hacer. ¿Quieres llorar, combatir, perecer, hacerte pedazos, beber todo un río, o devorar un caimán? Yo lo haré también. ¿Vienes aquí a lamentarte, a insultarme, precipitándote en su sepulcro para ser enterrado con ella? Pues bien; eso quiero yo. Y si hablas de montañas, descarguen sobre nosotros millones de acres de tierra, hasta que nuestras colinas tuesten su frente por la cercanía del Sol, haciendo que el monte Osa parezca un terrón. Y si maldices, yo maldeciré igual que tú.