En todos los países del mundo, abarcando la humanidad toda, los ciudadanos y las sociedades viven secuestrados y sometidos, gobernados por un sistema planetario de corrupción, de izquierda, de derecha y de centro, que se roba, acapara y disfruta una parte cuantiosa y obscena de las riquezas. Entretanto, las grandes mayorías pagan con hambre y tragedias, miserias y sacrificios, dolor y muerte, las consecuencias de tal iniquidad. Es muy triste esta realidad después de tantos siglos de ''evolución''.