La ves? Ahí está. Pura. Pura mujer de altas pretensiones consigo misma, quizás no tanto así para el afuera. Eso alguna vez la ha marcado, pero quien vive sin marcas después de todo. Le recordaba a un faro, sabes? Es alta, ilumina y guía a los perdidos navegantes que podemos ser cualquiera. Recordó que tuvo la suerte de que dirija su barco en una tormenta. Sin embargo, fue victima y cómplice pues lo llevaba a aguas turbulentas, intensas que no serían nunca para capitanes novatos como lo fue en aquel instante. Igual pudo salir airoso pero no menos golpeado. Admitio que los riesgos que de ella emanaban fueron excitantes, pero sentio algo de miedo también pues fue cautivado por sus mieles que brotaban de sus labios, en palabras, en besos. Fueron estos, como un aljibe. Sabia que contenia lo que necesitaba la sed de sus pasiones y fue a por ellos hipnotizado por el resplandeciente fondo tirándose voluntarioso para ser envuelto en las llamas de los placeres que ella le brindaría. Fue estupendo el viaje que le hizo transitar. Es estupenda, la ves? Ahí está. Pura. Pura mujer.