Está el que sigue, lo intenta y sueña o el que critica, renuncia y muere en su pena. Está el orgullo, al que se lo devora el tiempo sin darte cuenta, el rencor que te hace vulnerable y cuando quieras deternete a ver, pasó a ser todo un recuerdo... Por eso, bive la vida sin enojos, sin rencores, sin prejuicios; en definitiva estamos de paso en este mundo.